lunes, 13 de julio de 2009

¿Cómo nos hacemos y somos hombres y mujeres?

El niño al principio se encuentra cerca de la madre, en la esfera de ella, experimentando lo femenino de ella. Si continua alli, el experimenta a la mujer como demasiado poderosa. En la cercania de la madre, el hijo no consigue ser mas que un adolescente, un don juan, no un hombre. Por lo tanto, se vuelve necesario la renuncia a la madre y pasar de la esfera de la madre a la del padre (identificarse en mayor o menor grado). Antes se tenia en cuenta esta necesidad y se la realizaba a traves de ritos de iniciacion.
Tambien la hija está al principio con la madre. Ella tiende al padre y esto la fascina. Si permanece en su cercania, lo masculino inunda su ser. Esto le imposibilita mas tarde dirigirse integralmente a otro hombre, valorarlo. Es decir que para abordar su femineidad, la hija tiene que renunciar al padre, retirarse de él y volver con la madre (es decir, realizar un proceso identificatorio de menor o mayor grado).
Con esto solo se quiere señalar un proceso, no explicarlo dado que por ejemplo para el hombre, lo femenino y masculino es un enigma y para la mujer, tambien.
Todo es diferente entre el hombre y la mujer: el pensar, el sentir, la vision del mundo, y tambien la manera de reaccionar y de encarar las situaciones. Ambas modalidades son formas de realizacion humana validas y al mismo tiempo vuelve imposible que alguien se aburra ante el desafio de que estos dos mundo se encuentren en la intimidad.
Estos razonamientos nos llevan a una paradojica afirmacion: “EL HOMBRE SE CONVIERTE EN HOMBRE, TOMANDO POR PAREJA A UNA MUJER, Y UNA MUJER SE CONVIERTE EN MUJER TOMANDO POR PAREJA A UN HOMBRE”
Hay un cuento que se titula: “Me veo tan maravillosos…¿Por qué aun estoy soltero?”. ¡Pues justamente porque se siente asi! Si supiera que le falta algo que es vital y esencial, no se veria tan maravilloso y buscaria una pareja. Si uno se realiza integrando lo que es propio del otro sexo, se convierte en una persona soltera.
La relacion de pareja se basa en una condicion: La igualdad. Es decir que todo intento de comportarse como padres o hijos dependientes, provocará una crisis inevitable. La crisis suele terminar con que aquel del que se esperaba demasiado (como si fuese un padre), se retira o se va. Si un integrante le dice al otro: “sin ti no puedo vivir” , “Si te vas me mato”, el otro integrante se terminará marchando. Es importante resaltar que la igualdad no significa que ambos cumplan en la relacion las mismas funciones.
Una relacion suele estar edificada sobre arena cuando un hombre y una mujer no eligen a su pareja como hombre o mujer, sino para divertirse, asegurse el sustento o porque lo quieran como padre o madre de sus hijos.
Algunos toman las relaciones de pareja como si sus fines pudieran determinarse a su gusto, sin embargo, si una relacion se rompe sin escrupulos y sin compromiso, por ejemplo, a menudo un hijo de esta relacion se comporta como si tuviera que pagar o expiar una injusticia.
En el encuentro entre un hombre y una mujer se produce el encuentro de dos familias distintas con normas y valores distintos. Este encuentro exige una integracion de estos dos universos. Pero esto solo puede llevarse a cabo si cada cual renuncia a las normas y valores de su familia de origen. De la vinculacion con el propio grupo de origen se producen las peores consecuencias para una relacion de pareja, mas aun si uno de los dos, sin darse cuenta, desempeña el papel de representar a un integrante de la familia de su pareja para solucionar conflictos del pasado de su acompañante.

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